Abro la Coca-Cola y tiene más gas del que me esperaba. Disimulo, aunque intuyo miradas de odio solitarias. Estoy en una biblioteca, no, no quiero contar cómo he llegado hasta aquí, pero aquí estoy sin miedo a nada, dispuesta a mirar y a ser mirada. Abro otra vez la Coca-Cola con cautela. Aún no me siento preparada para ensayar miradas de odio, quizá cinco minutos más. En las mesas hay enchufes, ¡qué gran invento! Lástima que no se pueda enchufar nada que haga ruido, que son justo las cosas que necesito ahora (una batidora, un cortacésped). ¿Creéis que alguien se está masturbando mirándome? ¡Qué mal gusto! Ahora me estoy acordando... ¡Qué pena no haber traído tacones! El lugar es calentito, acogedor, de iluminación no está mal aunque los he visto mejores. ¡Oh! Se han sentado dos charlatanas delante, debo cuidar mis gestos, no pueden ser demasiado desagradables, no quiero que se vayan. Mi vista no puede evitar analizar a muchos de estos mirones estudiantes. Voy a hacer como que pienso en una ecuación de Tercer Grado mientras les miro. Ahora vuelvo. No me ha salido bien, poco creíble. ¡Ah! ¡Qué mierda! Me he sentado en la parte adecuada, ya que acabo de observar que en las mesas de la otra fila tienen una chapa anti-cotillas. ¡Qué jaleo! ¡Qué gran cambio en la didáctica de una biblioteca! ¿Qué escucharán en sus cascos? ¿...? ¿Por qué hay gente tan feliz y jovial en una biblioteca? ¡Dios mío! ¿Por qué se me está acabando el folio? Estoy descuidando a mis amigas charlatanas. No tienen pinta de tener folios... ¿Cuántas bibliotecas, calles, colegios, etc. tendrán de nombre Miguel de Cervantes? ¿Y Saavedra? ¿Ya no se viene a las bibliotecas a tener sexo anónimo? Veo miradas demasiado esquivas. Debo venir en época de no-exámenes a ver. Me apetece escuchar politonos en el altavoz de mi móvil, Dios, tengo unas ganas horribles. ¡Solo un politono, solo uno y me voy! No me atrevo. Deberíamos preparar OBAs en bibliotecas, ese microcosmos emblemático y enigmático, donde te conviertes en un introvertido voiyer. Vuayax, vuayax... Me gustaría tener el número de alguno de estos para mandarle un SMS "No mires para atrás. Te estoy mirando.". Thirller psicológico en la biblioteca. La gente es confiada con sus pertenencias, eso me gusta. ¡Los bolis Bic lo petan! El mío también lo es, en eso he acertado. Habla un poco alto, cantando una canción en africano, a todos tus amigos les hará monde gracia.
*También mola eso de decir 'Búscame en la biblioteca'. Ahora me gustaría dejar tirado este papel disimuladamente por aquí. ¡Por fin! He escuchado el primer '¡Chis!' a mis charlatanas, que han aumentado en número y volumen.
*En mi mesa ya ha habido tres espantadas: han dejado sus cosas y han desaparecido.
*Oh no, un chico se ha sentado a mi derecha lo cual hace que mi escritura se intimide... ¡Huele bien!
*¡Ah! Ya sé para que usa uno los cascos. ¡Para ver vídeos en el youtube!
*Hay gente que se da dos besos en la biblioteca. Me gustaría hacer un experimento. Traer una pistola a la biblio y enseñarla disimuladamente, a ver cuánto aguanta la gente en silencio.
*¿Todavía se cambian las hojas de cambiar o ya cada uno se ha quedado con las suyas? ¿Y quién no tenía la sección de 'Hojas de cambiar que no cambio'? Ahora tengo a cuatro nuevas integrantes alrededor, he tenido una mirada brusca y violenta con una que se ha sentado en frente. He disimulado pero nos hemos odiado, ella y yo lo sabemos. ¡Qué bonito ver la vida pasar en una biblioteca!
*Y qué triste la hora de la despedida. Aunque nos hayamos odiado también nos hemos entretenido (era a lo que veníamos, ¿no?) e intuyo miradas de: '¿Ya te vas, cariño?', 'has estado poco, quédate un poco más'. Pero debo irme (la de al lado resopla), mi Cocacola ya no tiene gas, lo habéis conseguido.
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